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| Edición de imágenes realizada con Gimp - Liliana Surachi |
El camino entre los árboles conduce a la entrada principal del Gran Hotel Parque. Las plantas se ven resecas y blancas. Hay que caminar con cuidado porque el piso está agrietado, con raíces, ladrillos, paredes caídas y descascaradas. El edificio de dos plantas sigue en pie, pero está en ruinas. Enfrente la estructura del hotel Monterreal tambalea. Se ve el daño que le provocó el salitre mientras estuvo sumergida bajo diez metros de agua. Las dos moles de cemento están en la esquina de Mitre y la avenida 25 de Mayo.
Allí descansan, resisten al paso de los años. A los cuatros costados se ve la misma postal: casas derrumbadas, hierros corroídos y desolación. Hacia el sur, a simple vista, sólo barro mezclado con escombros y luego agua y más agua. Se alcanza a divisar la torre del complejo de piletas que el gobierno municipal construyó como parte de un proyecto para atraer a la juventud en la década del 70. Era la época dorada del centro turístico termal Mar de Epecuén antes de que una inundación terminara con los sueños de los 1500 pobladores que la habitaban.

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